Un método de valoración de inversiones es la herramienta que nos permite:

  • Analizar si una inversión es rentable o no y en qué medida;
  • Establecer un orden de prelación o prioridad, en caso de tener distintas alternativas de inversión.

Existen distintos métodos de valoración de inversiones que iremos analizando en profundidad en FINACOTECA, aunque el más extendido y el que utilizamos los analistas de forma preferente es el de Descuento de Flujos de Caja.

Ningún método es innecesario pero tampoco ninguno es suficiente en sí mismo. Cada tipo de proyecto combinará unos y otros en función de qué nos interese analizar.

Como introducción debemos partir de una clasificación algo teórica pero que me da pie a recordaros el principio del valor temporal del dinero (os recomiendo volver un momento a ese post antes de seguir leyendo).

Esta clasificación agrupa los métodos en 2 grupos principales: estáticos y dinámicos.

Métodos Estáticos de valoración de inversiones

Los métodos estáticos de valoración son aquellos que no tienen en cuenta cómo evoluciona el valor del dinero entre dos momentos distintos del tiempo.

Es decir: 1€ hoy tiene el mismo valor que 1€ en el año 2002 (año de puesta en circulación del euro) o que 166,386 pesetas en el año 1955. Por valor, hacemos referencia aquí al poder adquisitivo de ese euro.

¿Principal ventaja? La simplicidad. Puedes hacer un cálculo rápido que te permite ver si el proyecto tiene sentido o «hace aguas» por todas partes.

¿Desventaja? La simplicidad. Estos métodos “se olvidan” de que el dinero pierde valor con el paso del tiempo.  

Una moneda de 1€ es la misma (como activo físico) hoy que hace 15 años, pero lo que yo puedo adquirir con ella hoy no es equivalente a lo que podía adquirir entonces.

Son métodos estáticos los siguientes: Payback; Flujo de Caja Total por unidad monetaria invertida; Flujo medio anual de Caja por unidad monetaria invertida; así como todos los métodos basados en los Estados Financieros de la empresa: ROI, ROA, Múltiplos del EBITDA, etc.

Métodos Dinámicos de valoración de inversiones

Por el contrario, los métodos dinámicos tienen en cuenta en qué momento se producen los flujos de caja de la inversión.

Obviamente este método es más complicado ya que requiere de una operación previa de actualización o descuento de rentas: para sumar peras con peras, tenemos que “unificar” en un mismo momento temporal todos los flujos (positivos y negativos) generados por la inversión. Y para esto tendremos que definir una tasa de descuento que nunca está exenta de debate.

Sin embargo, este sistema de análisis es el que utilizamos en prácticamente todos los proyectos de inversión ya que es el único que permite realmente conocer si un proyecto es financieramente viable.

Algunos métodos dinámicos son los siguientes: VAN; TIR; Payback descontado; Índice de rentabilidad.

En el cuadrilátero: Estáticos VS Dinámicos

Para entender la diferencia entre las dos tipologías de forma rápida podemos comparar dos proyectos A y B en un horizonte temporal de 4 años:

Métodos de valoración 1

En el momento 0 (hoy) ambos requieren un desembolso de 100€.

El proyecto A no genera ningún rendimiento hasta el año 3: 60€. En el año 4 genera 65€. Por lo que en el total de la vida del proyecto ha generado 125€. Esto es un beneficio de 25€ sobre los 100€ invertidos.

El proyecto B genera un rendimiento constante desde el año 1: 30€ al año. Al final del proyecto ha generado 120€: 20€ de beneficio sobre nuestra inversión.

Un método estático determinará probablemente que es más interesante el proyecto A porque al final gano más dinero que con el B.

Y parece lógico, ¿verdad?

Pero en FINACOTECA ya sabemos que el momento en que generamos una renta es importante.

Ahora imaginemos que los periodos a los que hace referencia el análisis, en vez de años, son décadas.

En el proyecto A vamos a estar más de 20 años sin generar un solo euro

Durante ese tiempo vamos a tener que recurrir a alguna otra fuente de financiación porque nuestro proyecto no genera nada y necesitaremos dinero para otros proyectos o necesidades: un hijo que va a la facultad, un arreglo en la casa, una máquina que se estropea y debemos reponer para que siga funcionando el negocio, etc. ¡Mil y un posibles escenarios que se pueden dar en tanto tiempo!

Y recurrir esa otra fuente de financiación me supondrá unos costes financieros… Que deberíamos “restar” al beneficio total de 25€ de ese proyecto.

Pero, incluso si no necesitamos pedir prestado dinero para nada, tenemos un coste de oportunidad. Es decir, si surge durante estos 20 años una tercera alternativa de inversión (por ejemplo, proyecto C) tendremos que rechazarla porque nuestro dinero está “parado” en el proyecto A… Por lo que estamos renunciando a la oportunidad que supone la rentabilidad del proyecto C.

En cambio, el proyecto B me genera de forma recurrente unos beneficios que puedo utilizar para todos esos “agujeros” que van surgiendo…

E incluso es posible que me sobre para invertir en ese nuevo proyecto C para que, a su vez, me genere nuevos rendimientos.

Es decir, tal vez los 125€ del proyecto A, no son tales. Tal vez no sean ni siquiera equivalentes a los 120€ del proyecto B. Eso dependerá del coste financiero del dinero que tuvimos que pedir en los años de sequía y de la rentabilidad a la que renuncié por no invertir en ese tercer proyecto C.

Esa combinación coste-financiero/coste-de-oportunidad es la que tendremos en cuenta en nuestra tasa de descuento o capitalización.

La importancia de comparar entre comparables

Todo esto es lo que sí tienen en cuenta los métodos dinámicos: un método dinámico considera el momento del tiempo en que se generan los flujos generados por cada proyecto.

De la misma forma que no sumamos directamente monedas de distintos países (dólares vs euros) porque tienen distinto valor, en los métodos dinámicos debemos “traducir” los flujos de cada periodo a un mismo momento temporal para poder compararlos entre sí.

De esta forma descontamos el efecto de los intereses para que las distintas alternativas sean financieramente equiparables.