Como si de un terreno o local se tratase, las barreras de entrada y salida son las limitaciones o circunstancias que me dificultan acceder o salir de un proyecto de inversión.

Si me quiero comprar una casa necesitaré no solo los ahorros necesarios para pagar la entrada de esta sino una serie de garantías para que el banco me conceda una hipoteca con la que poder adquirir el inmueble. Y, una vez comprada, no podré deshacerme de esta casa hasta que encuentre un comprador. Si me surgiera una oportunidad de trabajo en otro país, no sería tan sencillo como devolver las llaves al casero cuando estoy alquilando un piso. La compra de una casa tiene, como ves, grandes (aunque no insalvables) barreras de entrada y salida.

De la misma forma, podría levantarme hoy por la mañana y decir: “Voy a abrir mi propia farmacia”. Pero sin conocimientos farmacéuticos, licencia, local, acuerdos con proveedores, etc. poco voy a poder conseguir.

Las barreras de entrada y salida no son malas ni buenas, simplemente son. Pero debemos conocerlas a la hora de analizar nuestro proyecto porque son un elemento fundamental para la viabilidad de este.

Barreras de entrada

Las barreras de entrada son las limitaciones que un sector o industria tiene para que un nuevo competidor acceda a él. Éstas pueden derivar del propio sector en el que se quiera operar o de las circunstancias del mercado, independientemente del sector de que se trate.

Barreras de entrada del sector

La naturaleza del sector en el que operemos genera una serie de barreras intrínsecas al propio sector.

A la hora de abrir un nuevo negocio, necesitaremos incurrir en ciertos costes de puesta en marcha, así como inversiones en capital o CAPEX. Según qué sector se trate, podemos encontrarnos con algunos escenarios en los que estos costes iniciales serán muy importantes.  Es complicado para un nuevo competidor externo al mercado empezar a operar si no tiene un plan de negocio con el que espere poder recuperar pronto estos gastos iniciales e inversiones en capital.

En estos casos suele ocurrir también que se trata de proyectos con alta influencia de las economías de escala: a mayor producción, mayor beneficio, ya que se recuperan los altos costes fijos. Esto vuelve a generar una ventaja competitiva al operador que ya esté en el mercado ya que ya habrá alcanzado esas cuotas de producción mínimas.

Pensemos en una fábrica de coches: No solo necesitamos una gran inversión inicial, sino que vamos a necesitar alcanzar una producción mínima que haga viable la explotación del negocio, llegando a nuestro punto de equilibrio o breakeven. Pero, además, cuanto mayor sea el nivel de producción, mayor será el beneficio adicional por unidad producida. Un nuevo competidor que quiera entrar en el sector automovilístico no solo va a necesitar grandes inversiones sino, además, una alta producción que le permita ser competitivo en costes.

La naturaleza del sector genera también barreras de entrada cuando se trata de sectores que requieren de unos conocimientos o know-how específicos.

Por ejemplo, y más allá de la necesidad legal de un título para ejercer: quien no haya estudiado las leyes no podrá practicar la abogacía. No puede llegar cualquiera a ejercer de abogado sin unos conocimientos previos adquiridos anteriormente.

Barreras de entrada de mercado

Independientemente de la naturaleza del negocio, otras barreras de tipo extrínseco afectan a distintos proyectos: las barreras del propio mercado.

Por ejemplo, el posicionamiento de la competencia. Ya estemos hablando de coches o de bebidas con sabor cola, cuando existen uno o dos competidores muy posicionados en el mercado, cualquier nuevo competidor tiene una barrera muy alta que saltar: las pautas de consumo del mercado.

Igualmente, nos podemos encontrar con importantes barreras legales a la hora de acceder a un mercado. Ya sea por el establecimiento de cupos, por la existencia de patentes legalmente protegidas o por la necesidad de cumplir con una serie de requisitos legales y administrativos, no cualquiera que quiera operar en un sector podrá acceder a él.

En este sentido, nos viene a la cabeza el ejemplo de las entidades financieras, que tienen que cumplir con importantes requisitos y trámites para que les concedan las licencias necesarias para operar como tal en el mercado.

Por último, serán también importantes las barreras de cambio de proveedor de los clientes. Empresas del sector telefónico, eléctrico, banca… generan importantes barreras al producir en los clientes una sensación de alta dificultad de cambio de proveedor. Son barreras de salida de nuestros clientes que a nosotros nos supone una barrera de entrada.

Barreras de salida del mercado

De la misma manera que un sector genera barreras de entrada, puede tener importantes barreras de salida del mismo.

Las barreras de salida dificultan que abandonemos un proyecto o negocio cuando éste deja de ser interesante o rentable para el operador.

Las barreras de salida restan flexibilidad al empresario a la hora de gestionar su negocio.

Las altas inversiones en capital, además de barrera de entrada, suponen una alta barrera de salida. Una vez adquiridos, la desinversión de activos comporta costes importantes. En concreto, cuanto más específicos sean estos activos, más difícil será esta desinversión.

Imaginemos que tenemos un negocio que requiere una máquina muy específica. Si queremos deshacer nuestra inversión, podremos vender estos activos solo a empresas que desarrollen la misma o similar actividad (única razón por la que nos comprarían la máquina). Y estos competidores, sabedores de nuestra necesidad de vender, probablemente ofrecerán un importe menor del valor de los activos, generando en mí una pérdida.

Una importante barrera de salida en caso de empresas con mucha plantilla de trabajadores son las liquidaciones de todas las personas que habrá que despedir. Esto, además de la implicación personal que puede generar en muchos empresarios el sentimiento de deber hacia sus empleados, dificultando y retrasando la decisión más allá de lo económica y financieramente recomendable.

En general, podemos encontrar toda una serie de barreras de salida legales por cláusulas de penalización para el caso de salida anticipada de un contrato con un cliente o proveedor, que me “ate” y me obligue a mantener el negocio activo hasta que esta cláusula deje de tener aplicación.  

La implicación de la existencia de barreras en un mercado

Como indicaba el economista Michael Porter, las barreras de entrada generan rentabilidad y beneficios adicionales a los competidores del mercado. Porque, la tarta, siendo la misma, toca más cuanto menos bocas hay para repartir.

A la hora de analizar un proyecto de inversión deberemos analizar y tener en cuenta si podemos encontrarnos este tipo de barreras de entrada, ya que podemos plantear todo un modelo de negocio que nunca llegará a ser por no tener la llave que nos permita abrir la puerta de la casa.

Igualmente, el que consiga salvarlas habrá generado automáticamente una ventaja competitiva que protegerá su posición en el mercado frente a potenciales nuevos competidores.

La dificultad de acceso de nuevos competidores asegura a los existentes su cuota de mercado.

De la misma forma, deberemos considerar las barreras de salida y entender si se adecuan a nuestra estrategia y horizonte temporal. Ya que, si queremos emprender un proyecto con un horizonte a corto o medio plazo, no deberemos caer en el error de entrar en un negocio del que luego nos vaya a costar salir en el momento en que lo necesitemos.