La elasticidad es un concepto derivado de la física que hace referencia a la capacidad de un material de sufrir deformaciones ante la acción de fuerzas exteriores y de recuperar su forma original cuando estas fuerzas exteriores desaparecen.

Es decir: La capacidad de respuesta y reacción reversibles ante variables externas.

En economía, nos referimos a la elasticidad de la demanda para reflejar cómo responde la demanda de un bien o servicio ante cambios en los factores de los que depende dicha demanda.

Es un concepto fundamental en el ámbito empresarial para entender cómo impactarán en nuestra venta cambios en los precios y otras variables relacionadas con la demanda de nuestros clientes: se trata un elemento básico para tomar decisiones estratégicas para el negocio.

Elasticidad de demanda: elasticidad precio y elasticidad renta

Generalmente hablamos de elasticidad de la demanda para referirnos a la elasticidad de ésta ante cambios de precio. En realidad, con esto nos estamos refiriendo a la elasticidad precio de la demanda.

Porque la demanda también responde ante otros factores como serían los cambios en la renta de los consumidores: se trata de la elasticidad renta de la demanda.

En ambos casos, la elasticidad se trata de un dato: un número que refleja el cambio porcentual en la demanda de un bien o servicio ante un cambio de un 1% en el factor del que se trate, ya sea precio o renta o cualquier otro factor que analicemos.

Elasticidad precio de la demanda

La elasticidad precio de la demanda hace referencia a la variación que experimenta la cantidad demandada de un bien ante cambios en su precio.

Elasticidad precio: fórmula

Fíjate en que tenemos un (-) antes de la fórmula. Esto es porque, generalmente (y enseguida hablaremos de excepciones), la cantidad demandada de un bien depende inversamente del precio de éste: a mayor precio, menor cantidad demandada y viceversa. Como lo que queremos ver es el impacto porcentual en las variaciones (en qué % varía la demanda respecto a cambios en el precio), tomamos el valor absoluto para trabajar siempre con datos positivos.

  • Una elasticidad mayor que 1 significa que la cantidad demandada del bien varía más que proporcionalmente que el precio. Por ejemplo, ante un cambio de un 10% en el precio de un bien determinado, la cantidad demandada varía en un 15%: se trata de una demanda elástica que se adapta fácilmente a los cambios en el precio, contrayéndose o expandiéndose en mayor proporción.
  • Una elasticidad menor que 1 significa que la cantidad demandada del bien varía menos que proporcionalmente que el precio. Ante un cambio de un 10% en el precio, la cantidad demandada varía, por ejemplo, en un 5%: se trata de una demanda inelástica, que no se ajusta lo suficiente ante cambios en el precio.
  • Una elasticidad igual a 1 significa que la cantidad demandada del bien varía en la misma proporción que el precio. Ante un cambio de un 10% de un precio, la cantidad demandada varía en un 10% exactamente: se trata de una demanda con elasticidad unitaria.
Otros tipos de elasticidad precio

La mayoría de bienes de consumo se encuentran en las clasificaciones anteriores.

Pero, además, en los escritos más “teóricos”, podemos encontrarnos también con:

Demandas perfectamente inelásticas, que se ven totalmente inalterables ante cualquier cambio de precio: la elasticidad precio sería 0. Un ejemplo sería un medicamento necesario para alguien, como la insulina para una persona diabética: al ser una medicina necesaria, teóricamente la adquiriría a cualquier precio (directamente o con subvenciones estatales).

Demandas perfectamente elásticas, que, digamos, no tienen término medio: cualquier cambio de precio hace que se rechace la compra del bien (la elasticidad precio sería ∞). Podríamos pensar, por ejemplo, en un mercado con varios puestos de fruta en un modelo puro de competencia perfecta: si un vendedor subiera el precio de sus manzanas, todos los compradores se irían al puesto de al lado que ofreciese las mismas manzanas a menor precio. El más mínimo cambio de precios daría lugar a un cambio total de la demanda. Ningún comprador “racional” se quedaría en el puesto más caro si se trata del mismo producto.

Obviamente, estos casos se dan en el ámbito teórico ya que ni existe un poder adquisitivo infinito para adquirir un bien independientemente de su precio (si la insulina costara miles de millones de euros, no se podría adquirir… Surgirían productos sustitutivos, pero la insulina no sería asequible) ni existen mercados en competencia perfecta pura con plena movilidad e información como para que sea tan fácil como irme al puesto de al lado a comprar la misma manzana más barata.

El curioso caso de los bienes Giffen

Adicionalmente, nos encontramos con el caso de los llamados bienes Giffen: bienes con curva de demanda positiva, es decir, bienes cuya demanda incrementa cuando incrementa el precio.

¿Parece una locura?

Pongamos el ejemplo de una persona con muy bajo poder adquisitivo que solo puede comprar 2 tipos de alimentos: pan y carne.

Una subida de 1€ en el precio del pan, en teoría, debería hacer que comprase menos pan, llevando a un mayor consumo de la carne. Sin embargo, pan y carne no son productos sustitutivos ya que no tienen un coste equivalente: Para los mismos gramos de alimento, el pan es más barato incluso después de la subida de precios.

La subida de precios hará que el comprador pierda poder adquisitivo, pero, como el estómago aprieta cuando hay hambre, el comprador tenderá a comprar más pan que carne, porque sigue siendo más barato: lo que quiere es optimizar su cesta de la compra para un presupuesto dado.

En consecuencia, ha subido el precio del pan y ha terminado comprando más pan, ya que le resta poder adquisitivo de otros bienes de mayor precio (la carne).

En este caso, se trata de bienes de primera necesidad o subsistencia consumidos en escenarios de muy bajo poder adquisitivo.

Históricamente, las crisis económicas han demostrado que estos bienes giffen realmente sí existen. No se trata de que un bien sea giffen per se: un bien de primera necesidad (como la patata o el arroz) puede ser giffen en determinados entornos y momentos históricos.

La elasticidad precio cruzada de la demanda

Estamos en todo caso hablando del impacto que tiene la variación del precio de un bien en el consumo de ese bien.

Pero el cambio en el precio de un bien puede afectar también al consumo de otros bienes: se trata de la demanda cruzada entre bienes.

Elasticidad precio cruzada

Hablamos de bienes sustitutivos para referirnos a aquellos cuya demanda es “alternativa”: Si consumo uno, no consumo el otro. En este caso, el incremento de precios en un bien tiene un efecto positivo en el consumo del bien sustitutivo ya que existe un efecto estampida de los consumidores de un bien al otro.

Por ejemplo: los coches de gasolina y los coches eléctricos son bienes sustitutivos perfectos. No me compro un coche de gasolina y uno eléctrico a la vez. Un aumento de la fabricación de coches eléctricos que permitiese reducir los precios de éstos tendría un efecto llamada de los conductores hacia este tipo de coches, generando una caída de la demanda de los coches de gasolina. Y, al revés, un incremento del precio de los coches de gasolina generará un incremento de la venta de los coches eléctricos.

En estos bienes sustitutivos la elasticidad cruzada es positiva o mayor que 0: un incremento del precio del bien B (coches de gasolina) supone un incremento del volumen de venta del bien A (coches eléctricos).

Los bienes complementarios son aquellos cuya demanda va “unida”, de forma que un incremento de la demanda de uno deriva en un incremento de la demanda del otro.  Por ello, variaciones en el precio de un bien tienen impacto directo sobre el consumo del otro.

El tabaco y los mecheros, por ejemplo, son bienes complementarios. Un incremento del precio final del tabaco (ya sea vía precio del fabricante o vía impuestos estatales) tiene un impacto negativo sobre la demanda de cigarrillos que afecta en el mismo sentido a la venta de mecheros.

En estos bienes complementarios la elasticidad cruzada es negativa o menor que 0: un incremento del precio del bien B (tabaco) supone una caída en el volumen de venta del bien A (mecheros).

Los bienes independientes son aquellos cuya demanda no está relacionada, por lo que el precio de uno no afecta al otro. Por ejemplo, un lápiz y una botella de agua (¿?). La elasticidad cruzada entre ambos es 0.

Elasticidad renta

Como ya hemos visto, la elasticidad renta hace referencia a la variación que experimenta la cantidad demandada de un bien ante cambios en la renta del consumidor:

Elasticidad renta
Bienes normales

En general, un incremento en el nivel de renta del consumidor deriva en un incremento en el consumo de un bien: es el caso de los bienes normales, que tienen una elasticidad positiva (mayor que 0).

Una elasticidad mayor que 0 y menor que 1 significa que ante incrementos de renta incrementa el consumo del bien, pero en menor medida que el incremento de renta. Esto ocurre con la mayoría de bienes de consumo habitual, ya que cuanto mayor es nuestro nivel de renta mayor es nuestra capacidad de compra del bien, pero el peso relativo de su consumo sobre nuestra cesta de la compra total es cada vez menor.

Es decir: si a mi me doblasen el sueldo, no compraría el doble de cajas de galletas de las que consumo ahora. La elasticidad renta de mi demanda a las galletas es positiva, pero menor que 1: incremento el consumo en menor proporción que incrementa mi renta.

Una elasticidad mayor que 1 significa que el consumo del bien incrementa en mayor proporción que el nivel de renta. Esto ocurre con los bienes de lujo, que se comienzan a consumir una vez cubiertas unas necesidades mínimas: Cuando tengo todas mis necesidades cubiertas, los incrementos de renta sucesivos los iré aplicando a bienes de lujo en mayor proporción. Es, en consecuencia, la aplicación económica pura de la pirámide de Maslow sobre la jerarquía de las necesidades humanas.

Coches, viajes, ropa de marca, obras de arte, etc. son ejemplos de este tipo de bienes de lujo, que se van adquiriendo cuando tenemos otras necesidades previas satisfechas.

Bienes inferiores

Pero ocurre también en ocasiones que, ante incrementos en el nivel de renta de una persona, se reduce el consumo de algunos bienes: se trata de los bienes inferiores, que tienen una elasticidad renta negativa o inferior a 0.

Por ejemplo, la “comida basura”: los estudios demuestran que incrementos en el nivel de renta de las personas suponen un menor consumo de este tipo de comida en favor de una alimentación más saludable y natural.

La importancia de entender correctamente nuestra demanda

Entender la naturaleza de los bienes y servicios que ofrecemos, así como los factores que afectan a que la demanda sea más o menos elástica es fundamental a la hora de marcar estrategias comerciales y de precios de nuestros productos.

Puedes seguir leyendo sobre estas estrategias en el siguiente post de FINACOTECA.